SANTA FE, 2O de noviembre (EFE).- Esta vez no pudo ser. No todos los partidos pueden ganarse con el corazón y buen juego, esta vez el Suri careció de un estado físico decente y terminó pagando las consecuencias. Después de ponerse en ventaja en el marcador y amenazar con la victoria jugando con un hombre menos, e incluso con la inédita paricipación del magnate de Memetla en la cancha, terminó recibiendo goles bobos en los últimos minutos (en los primeros también) y de esta manera perdió el partido 6-3.
En el primer tiempo los Suricatos se hicieron con el cuero en base al buen trato y a la movilidad de sus jugadores, quienes no le prestaban el esférico por nada del mundo a los jugadores rivales. Al minuto 20 el aurinegro encontró recompensa al buen juego y se abrió el ostión; Juan Arce penetró a los rivales por el costado derecho, sirvió al centro para Edwing Solano, éste remató como auténtico defensa y la pelota quedó a la deriva para que Saviolita Colín la mandara a guardar. 1-0.
Cuando todo estaba bajo control y los zagueros Basilio y Dany maniataban a los atacantes rivales, el magnate de Memetla, Samuel Martínez, hizo su aparición en el estadio José Morales Orozco, pero esta vez no asistió para ver a sus empleados, y en un acto exótico, se calzó los botines y el short (era de Chabelo), se quitó la gorra, el pants, y entró a la cancha haciendo recordar aquel día de 1993 en que el veterano rector de la Universidad Autónoma de los Correcaminos de Tamaulipas se metió a la cancha en un partido oficial de primera división contra el América.
La voltereta no tardó mucho tiempo en llegar, y al término del primer tiempo los cartones indicaban 1-2 favoreciendo a Un Equipo.
El mediotiempo, enmarcado por un caos total, estuvo lleno de indicaciones contradictorias ya que el magnate de Memetla le pasó por encima al novato DT Beto Guadarrama. Fue tanta la confusión, que en la primer jugada de la parte complementaria los Suricatos vieron mansillada su portería por tercera ocasión. Minutos después, el "marico" Alfonso Rodríguez se vio involucrado en una jugada "carlos velezca" y se ganó la segunda tarjeta amarilla. El colegiado, que había tenido un arbitraje tendencioso en favor de los equipenses, no tuvo más remedio que expulsar -correctamente- al venezolano. En la siguiente jugada, los rivales aprovecharon el tiro libre para dejar parado al arquero José Ramón Rodríguez quien a pesar de haber salvado el pellejo del equipo con otras atajadas anteriores, esta vez nada pudo hacer para evitar el 4-1.
Con el escenario más pesimista posible hecho realidad, cualquier aficionado hubiera esperado una goleada histórica y humillante sobre el Nochistongo, pero no señores, en esos momentos los aurinegros resucitaron -brevemente, pero resucitaron- y se acercaron en el marcador hasta un 3-4, primero gracias a un gol de Juan Arce tras una rebanada de Saviolita Colín, y enseguida el propio conejo hizo el tercero con un derechazo cruzado, devolviendo la esperanza a unos ilusos aficionados suricatenses y es que, como bien dice Nietzsche, "la esperanza es el peor de los males, pues prolonga el sufrimiento".
Y cuánta razón tenía ese carnal. Después de la reacción instintiva de un suricato herido de muerte, los jugadores nochistonguenses se quedaron sin aire, y con un hombre menos sólo se limitaron a ver y regalar un par de goles más, para el 3-6 final.
Sin embargo, lo peor no estuvo en la cancha sino fuera de ella. Apenas se escuchó el siempre temido silbatazo final y ya los jugadores, cuerpo técnico y magnate se envolvieron en discusiones hirientes. Los ánimos se caldearon aun más cuando el magnate, tras escuchar a la aficion increpándole y pidiendo a gritos el regreso del Cacaxtla al banquilllo, recriminó a los jugadores de banca por echar desmadre, e iuncluso le dio el ultimatum a Beto Guadarrama para el siguiente partido.
A fin de cuentas, los Suricatos siguen siendo ratones aurinegros, ¿qué diría Manuel Seyde de este equipo? tan grande y con tanto talento desperdiciado.

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